Victor Leborgne (“Tan”)

El hecho de que, en la mayoría de las personas, la función del lenguaje es servida predominantemente por la corteza prefrontal izquierda hoy es casi de conocimiento general, al menos entre estudiantes de psicología. Sin embargo, a principios del siglo XIX la perspectiva consensuada era que el lenguaje (como la memoria) estaba distribuido por todo el cerebro. Pero un paciente del siglo XVIII ayudó a cambiar esa creencia: Victor Leborgne, un hombre francés apodado “Tan” porque era el único sonido que podía pronunciar (aparte de la frase “sacre nom de Dieu”).

En 1861, a la edad de 51 años, Leborgne fue referido al renombrado neurólogo Paul Broca. Este examinó su cerebro y notó una lesión en el lóbulo frontal izquierdo – un segmento de tejido conocido hoy como el área de Broca. Dado que Leborgne presentaba la ya nombrada discapacidad en el lenguaje, pero su comprensión del mismo estaba intacta, Broca concluyó que éste área del cerebro era responsable de la producción del discurso. Luego trató de persuadir a sus pares de ello – ahora reconocido como un momento clave en la historia de la psicología.

Por décadas, poco se supo sobre Leborgne, a parte de su importante contribución a la ciencia. Sin embargo, en un paper publicado en 2013Cezary Domanski de la Universidad Maria Curie-Sklodowska en Polonia, descubrió nuevos detalles biográficos. Uno de esos detalles es la posibilidad de que Leborgne murmurara la palabra “Tan” porque su lugar de nacimiento Moret, era hogar de muchas curtiembres (tanneries).

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