Es importante destacar y recordar que cada chico/a presentará su propio ritmo de maduración y crecimiento. Dichos progresos dependen de muchos factores, no obstante, son únicos en cada uno/a.

La etapa infantil finaliza sobre los 11-12 años aproximadamente, dando paso a la etapa preadolescente. Esta es una antesala a la adolescencia propiamente dicha. Son chicos y chicas demasiado pequeños para llamarlos niños/as, aunque también, quizás sea pronto para pensarlos y describirlos como adolescentes.

Alrededor de los 14-15 años podríamos decir que la mayoría de chicos y chicas se encuentran ya en la adolescencia. El cuerpo va cambiando, sus gustos y aficiones también pueden variar y se abandona la mente infantil para ir transformándose en una mente más madura.

La psicoterapia con adolescentes y jóvenes va encaminada a acompañar el proceso de cambio de los chicos/as, los cuáles pueden ser:

  • · Cambios bruscos en su comportamiento
  • · Mayor presencia de oposición a la norma o autoridad
  • · Cambios en su personalidad acusados respecto a etapas                    antriores
  • · Riesgos del entorno (drogas …)
  • · Rendimiento académico cambiante y afectado
  • · Encerramiento del chico/a sin motivo aparente

Empiezan etapas que se caracterizan usualmente por la mayor independencia de los hijos/as respecto a sus padres. El grupo de iguales (amistades) es de vital importancia para ellos/as, existe una curiosidad por nuevas sensaciones y experiencias, puede haber una cierta oposición a la norma o autoridad, todo ello formará parte de la búsqueda de quiénes son, con quién y con qué se identifican, es decir, la construcción y afincamiento de su personalidad. En esta etapa de crecimiento, de nuevo, se ponen en el centro cuestiones de identidad, género, gustos y aficiones, estudios, relaciones, parejas…

La psicoterapia en esta etapa irá dirigida cuando bajo cualquier situación o circunstancia, sea presente un sufrimiento en el chico/a, posibles riegos… O bien cuando haya un bloqueo, una inhibición en dicho proceso.

Es una etapa vital que suele caracterizarse por la confusión en algunas o diversas de las áreas comentadas. El espacio psicoterapéutico servirá para determinar si son dificultades propias del momento vivido o si más bien, son necesidades que requieren de un proceso psicoterapéutico a seguir.